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 Uso de biberones (Pachas)

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MensajeTema: Uso de biberones (Pachas)   Lun Dic 14, 2009 9:41 pm

Para alimentar al menor es preciso disponer de un equipo adecuado, compuesto por diversos elementos básicos y algunos accesorios que, si bien no son indispensables, resultan muy prácticos. En las grandes cadenas de farmacias y en las tiendas especializadas pueden encontrase una amplia gamas de biberones, una notable variedad de chupetes e infinidad de complementos; merece la pena dedicar un tiempo suficiente para apreciar con tranquilidad sus características y poder evaluar su utilidad.

La elección de los biberones.

Existen diversos modelos de biberones, pero con el correr de los días Ud podrá determinar los tipos que le resulten mas convenientes, teniendo en cuenta la facilidad de lavado y esterilización de las botellas, de la forma y el tamaño del chupete mas adecuados para su hijo y otras características por el estilo.

¿Cuáles son las partes de un biberón adecuado?

1.- La tapa: Sirve para conservar el biberón preparado y evitar la contaminación del chupete.

2.- El anillo con rosca: su objetivo es asegurar la fijación del chupete.

3.- El chupete: Puede ser de diferentes tamaños, materiales y formas.

4.- La botella graduada: Puede ser de vidrio o de plástico, su forma puede ser variada, pero conviene que sea de boca amplia, para facilitar su lavado.

El mas clásico de los biberones es aquel de vidrio, con una capacidad de 250 ml o cc., apto para todos los métodos de esterilización. Lleva dos pequeñas depresiones laterales que facilitan su manejo.

También existen los de plástico de gran capacidad, 350 ml, apto para todo el período de lactancia; su unido inconveniente por ser de material plástico es que probablemente no puede esterilizarse mediante ebullición (depende del tipo de plástico)

Asimismo, en el comercio se pueden encontrar biberones de menor capacidad, 125 ml, útil para las tomas de los niños menores, ya que mas adelante resultan insuficientes.

¿Que pasa con los chupetes?
* Prácticamente todas los chupetes que existen en el mercado cumplen los requisitos básicos: deben ser suaves al tacto, no muy duras para poder adaptarse bien a la boca del niño, y con un orificio especial para evitar que al chupar se haga el vacío dentro del biberón. Las hay de distintas formas, y si el bebé tiene dificultades con una, siempre se puede ir probando hasta dar con la más adecuada para él, pero no parece que las nuevas tetinas "anatómicas" sean mejores

* Normalmente, el orificio de los chupetes viene de fábrica con un tamaño razonable, pero según el niño y el tipo de leche (sobre todo si se utiliza alguna especialmente espesa para niños que regurgitan mucho), es fácil ampliarlo con una aguja al rojo vivo. Para ir bien, debe permitir que la leche gotee bastante rápido, aunque no a chorro. Si es demasiado grande, el niño se puede atragantar, aparte de que le durara tan poco que se quedara llorando por que se le ha pasado el hambre pero no las ganas de chupar. Lo razonable es que tarde unos diez minutos. Pero es demasiado pequeño, le costara mucho tomarlo y seguramente también acabara llorando por culpa de la cantidad de aire que ha tragado.

* Los biberones "anti-hipo" llevan un mecanismo para evitar que el bebe trague demasiado aire, que puede resultar útil. Pero como dificultan la salida de la leche, a veces consiguen lo contrario, .y en bastantes casos las madres acaban por emplear un biberón normal.

Ingredientes Agua y Formulas

El agua a utilizar.

Aunque, el agua potable sea apta para el consumo público y en muchos lugares es adecuada para preparar los biberones, en otros lleva demasiadas sales minerales y diversas substancias que podrían perjudicar al bebé. El pediatra sabrá cuál es la situación en su zona, pero en caso de duda, es preciso utilizar agua mineral sin gas, que siempre debe ser de las de bajo contenido en minerales.

* Los filtros domésticos para ablandar el agua no solucionan nada, pues le quitan el calcio intercambiándolo con otros minerales cuyo exceso la puede hacer menos apropiada para preparar los biberones, y además se convierten fácilmente en un nido de microbios.

* Al hervir el agua potable siguiendo las recomendaciones oficiales, aparece un nuevo problema. Si se hace durante los cinco y hasta diez minutos que indican distintos organismos competentes, se evapora mucha agua y aumenta la concentración de sales minerales y substancias perjudiciales para el bebé, con lo que hay que replantearse si ahora sigue siendo adecuada para preparar los biberones del niño. Sin embargo, la OMS dice que basta un minuto para eliminar del agua corriente cualquier agente infeccioso, y en ese tiempo apenas cambia su composición.

* Para elaborar la formula conviene usar agua recién hervida, pero dejando que se enfríe hasta que alcance una temperatura de 35 a 40 grados. Respetar ese margen es muy importante, ya que si la temperatura del agua es inferior a los 30 grados o superior a los 50 grados, el polvo no se disuelve bien en el líquido y pueden formarse grumos que , a la hora de dar el biberón, obstruirá una y otra ves el chupete.

Las leches adaptadas
La leche de vaca en su estado natural no es adecuada para la alimentación de un niño menor de un año,: no contiene los diversos nutrientes en las proporciones convenientes para la criatura, resulta muy difícil de digerir debido a la inmadurez del tubo digestivo del lactante, e incluso puede desencadenar reacciones alérgicas. Por lo tanto, es posible utilizarla aun cuando sea homogeneizada y pasteurizada. Ni aunque se diluya o se someta a manipulaciones caseras.

Para la alimentación de un niño menor de doce meses, pues, es preciso recurrir a productos obtenidos mediante a procesamiento industrial de la leche de vaca en el que se retiran algunos componentes y se añaden otros, gracias a lo cual se asemeja o por lo menos lo pretende a la de la leche materna. Se trata de leches adaptadas, también conocidas como artificiales, maternizadas o humanizadas, o simplemente sucedáneos de la leche

* Los tarros de leche en polvo pueden conservarse durante un mes una vez que se han empezado, siempre que se mantengan herméticamente cerrados después de cada uso en un lugar fresco y seco.

* Un comité internacional de expertos decide y revisa periódicamente las condiciones que deben cumplir todas las leches para niños, pero admitiendo ciertos márgenes en su composición. El pediatra puede elegir una u otra marca de leche basándose en su propia opinión sobre la importancia e interés para el niño de los detalles que las diferencian, pero también en la confianza que le merezcan el fabricante y el distribuidor, pues no todos ofrecen siempre las mismas garantías.

* La leche suele llevarse las culpas de casi todos los males de los lactantes, y aunque algunos niños necesitan leches especiales (por ejemplo, de soja, sin lactosa, o con espesantes), entre las normales hay pocas diferencias capaces de resolver problemas importantes y su sabor es también muy parecido, de modo que no sirve de nada ir probando a la buena de Dios. Por descontado, los bebés no deben tomar jamás leche de vaca corriente, ni entera ni desnatada, y si lo cree conveniente, es el pediatra quien ha de decidir cualquier cambio de leche.

Como preparar la pacha

La tarea de preparar el biberón es muy delicada y aunque sea laboriosa y rutinaria, en ningún caso puede llevarse a cabo con prisas ni a la ligera; de ello depende la correcta nutrición del niño y, en general, su salud. Porque un descuido puede producir una infección que afecte su frágil organismo. Visto de esa forma, es indispensable seguir unos pasos básicos para garantizar la obtención y estricta prevención de una contaminación microbiana.

Aunque esto se omita en la publicidad de los métodos químicos de esterilización de biberones, los microbios que puedan quedar después de hervirlos en agua potable son totalmente inofensivos para un niño normal. Pero incluso la habitual recomendación de "hervirlo siempre todo bien", conduce a una práctica tan engorrosa como excesiva, si la leche se consume inmediatamente. Sin embargo, y tal como sucede con la dudosa necesidad de hervir el agua de consumo público, también es problemático ser categóricos en este sentido, aunque el riesgo sea todavía menor cuando el agua sólo va a ser empleada para lavar los biberones. Porque lo imprescindible es lavar todo con agua y jabón, antes e inmediatamente después de cada uso, aclarando a conciencia y empleando un cepillo especial para eliminar cualquier resto de leche que pueda haber quedado y que se contaminaría fácilmente. Es sencillo y prudente hervir el chupete una vez al día, y desde luego, también hay que lavarse bien las manos al prepararlos, pero no tiene mucho sentido, convertir la cocina en un laboratorio, ni desperdiciar el tiempo hirviendo biberones hasta ocho veces al día (y esperando a que se enfríen), y menos cuando el niño empiece a llevarse a la boca todo lo que pille sin preocuparse por lo limpio que esté y antes de que lo podamos evitar. En todo caso, el asunto es polémico y, como siempre, es el pediatra quien debe decidir si también hay que hervir o esterilizar los biberones y tetinas antes de cada toma, y hasta cuándo.

* Es mejor no utilizar medias medidas y subir siempre de treinta en treinta. Por ejemplo, si el bebé toma unos cien mililitros cada vez, prepararlos con ciento veinte de agua y cuatro medidas completas de leche, aunque ya sepamos que no se los acabará.

Las leches en polvo siempre deben conservarse en su envase original.

Vamos paso por paso...
1.- Primero se pone agua hasta el nivel deseado y luego se añaden las medidas de leche correspondientes. Al revés llevaría menos agua de la debida y, por tanto, no es correcto disolver la leche en un poco de agua caliente y añadir luego la restante hasta alcanzar el volumen previsto, aunque eso vaya muy bien para evitar que se formen grumos.

Lave bien la mamadera, el chupete y la rosca hasta que no quede ningún residuo anterior del alimento.

Hiérbalos durante cinco minutos, séquelos y consérvelos tapados hasta el momento de usarlos.
Hierva agua potable durante cinco minutos, déjela entibiar.
Consulte la tabla de alimentación; vierta la mitad del volumen de agua hervida tibia a preparar, en la mamadera.

2.- Abrir el envase de leche en polvo y llenar a ras la medida dosificadora. Use la que viene adjunta al tarro, nunca intercambie con las de envases de otro tipo de leches o de preparados de distintas marcas.

Use únicamente la medida que se encuentra en el interior de esta lata.
Añada el número de medidas rasas
recomendadas (leche en polvo y otros agregados que su pediatra recomiende). Tape y agite hasta que no queden grumos.

3.- Rase la medida dosificadora, sin comprimir el polvo, con el revés de un cuchillo seco y limpio.

4.- Vierta el polvo en el biberón según las proporciones recomendada por su medico pediatra.

5.- tape el biberón con el disco protector, enrosque el anillo y para deshacer los grumos no hay más remedio que agitar enérgicamente el biberón todo el tiempo que haga falta. (y luego dicen que criarlos al pecho da más trabajo...)

Luego agregue el agua hervida faltante hasta completar el volumen final -indicado para la -mamadera. Agite la mamadera hasta que el polvo se disuelva completamente.

¿Cómo dar el biberón?

Vamos a los pasos prácticos...
1.- Ante todo, para comprobar la temperatura y el flujo de leche, dejar caer gotas de leche sobre el dorso de la mano o en el antebrazo.

2.- Siéntese cómoda, con la espalda bien recta, debe recordar que todo puede incluso durar hasta media hora, acomode bien a su hijo en el regazo, brindándole un buen apoyo con su cuerpo y un brazo.

3.- Ofrezca el biberón al niño acercándolo a la boca, pero sin permitir que toque el chupete con las manos.

4.- Mientras su hijo succiona, mantenga el biberón inclinado de tal modo que la leche cubra toda la superficie del chupete, porque de lo contrario la criatura tragaría aire. Si deja de succionar, regirte el biberón y espere que lo reclame de nuevo.

Si el chupete que utiliza no dispone de válvula para la entrada de aire, interrumpa la toma de vez en cuando para permitir que el aire penetre en el biberón: si no lo hace, se formara un vació y el niño tendrá dificultad para succionar. El niño debe estar algo incorporado, semisentado para que pueda tragar con facilidad

5.- Cuando haya finalizado la toma, mantenga a su hijo en una postura que favorezca el eructo (expulsión de aire) durante unos minutos.

¿Qué pasa con el volumen y con los horarios?
Las pautas de la alimentación no varía mucho de las que son propias de la lactancia materna, si bien cabe destacar dos diferencia básicas: por una parte, la leche adaptada se digiere mas lentamente que la materna, por lo que las tomas suelen ser mas espaciadas; por otra parte cuando se usa biberón siempre resulta evidente la cantidad consumida. Los volúmenes son de una amplia gama, es así, que a la edad de 1 a 3 meses toman entre 120 a 180 cc por vez., para subir alrededor de los 200 cc a los seis meses.

De todos modos, no hay que obsesionarse por cantidades o frecuencias; el horario de las tomas no ha de ser rígido: su hijo ya solicitará alimento cuando tenga hambre.

¿Qué pasa con los restos de leche?
Si el niño no toma toda su mamadera, no guarde la leche sobrante para la próxima toma: ¡Tírela!

En mayor o menor grado, la leche que queda habrá tomado contacto con la saliva del menor y, por lo tanto, contendrá como mínimo gérmenes, que pasado un tiempo, se multiplicarán.

Conservacion de las Pachas

* La leche puede contaminarse relativamente pronto a temperatura ambiente, y nunca deben guardarse las sobras de una toma para mas tarde.

* Siempre que se mantengan en el refrigerador y se consuman antes de un dia, pueden prepararse varios biberones de una vez. En este caso, antes hay que esterilizarlo todo muy bien, hirviendo durante diez minutos los biberones y chupetes por un lado y el agua por otro, y una vez listos, cerrarlos con los chupetes hacia adentro y meterlos inmediatamente en el refrigerador.

* Por ejemplo para facilitar la tarea y no tener que repetir la operación cada vez que se vaya a dar el biberón, y especialmente por la noche, puede conservarse una o varias dosis en el refrigerador, donde la leche se mantiene en perfectas condiciones durante 24 horas. Antes de su uso, podrá calentarla al baño María o mediante un calienta biberones.

* El biberón debe guardarse prácticamente listo para su uso, a fin de evitar manipulaciones innecesarias:

* Coloque el chupete hacia adentro, pero cuidando que no quede en contacto con la leche

* Selle el biberón con el disco protector.

* Enrosque el anillo fuertemente

* Ponga la tapa

* Guárdelo en el refrigerador en posición vertical.

Preparar para todo el día.
Otra forma de preparar los biberones, tan valida como el procedimiento anterior y especialmente útil para dejar listas varias tomas, consiste en mezclar el polvo y el agua dentro de una jarra graduada con cantidad suficiente para mas de una dosis. En este caso, las oportunas medidas de limpieza adquieren una especial significación, puesto que si la formula resultare es contaminada y no conserva las condiciones idóneas, el tiempo que transcurra desde la preparación hasta su uso posibilitar el desarrollo de gérmenes patógenos.

Vamos por parte...
La preparación de varios biberones para utilizar a lo largo de todo un día ahorra tiempo y facilita el trabajo de los padres: así siempre se tendrá el biberón a punto cuando el menor lo reclame.

PRIMER PASO:
Hierva agua, llene el jarrón graduado hasta el nivel oportuno para prepara la leche de dos a mas biberones y déjela repasar hasta que alcanza la temperatura adecuada (35 a 40 grados).

SEGUNDO PASO:
Llene la medida dosificadora al ras y no apriete el polvo.

TERCER PASO.
Añada al jarrón tantas medidas en polvo como sean precisas para la obtención de la formula adecuada, y agite bien con una cuchara limpia hasta que la leche quede homogénea.

CUARTO PASO.
Llene cada biberón hasta el nivel correspondiente para cada toma, incluso si resulta mas cómodo puede usar un embudo.

QUINTO PASO.
Tape los biberones sin demora para evitar que la leche quede expuesta al medio ambiente. Colocar el chupete hacia abajo.

* Aunque se puede utilizar un termómetro para servir los biberones a 36 o 37 grados, es decir, a la misma temperatura del cuerpo humano y la leche materna, lo realmente importante es asegurarse de que no estén demasiado calientes, dejando caer las primeras gotas en el dorso de la mano. De hecho, no hay inconveniente en que los tomen a temperatura ambiente, ya partir de los seis meses algunos niños incluso los prefieren mas bien fríos.

* Los hornos microondas no reparten por igual el calor y el niño puede quemarse aunque el biberón este frío por fuera. Lo mas seguro es calentarlos bajo un chorro de agua caliente, sumergirlos un rato en agua tibia, o utilizar un calienta biberones. Pero han de consumirse enseguida, y el calienta biberones no debe emplearse para mantenerlos tibios hasta la hora de la toma.

* Se dice que el hambre es la mejor salsa, pero la buena compañía no le va a la zaga en este sentido. Un biberón puede ser mucho más que un alimento, si se da y toma con gusto y a gusto.

Evitando Infecciones

Lavar y esterilizar
La lactancia artificial exige una cuidadosa higiene. Todos los utensilios que estén en contacto con la boca o el alimento del niño deben ser sometidos a un rigurosos lavado y a una esterilización que asegure la eliminación de todo tipo de gérmenes. Se trata de una norma de vital importancia para evitar la transmisión de microbios y las peligrosas infecciones digestivas-gastroenteritis- máxime teniendo en cuenta que la leche constituye un excelente medio de cultivo para diversos microorganismos patógenos. Al principio parecerá una tarea inacabable por que lo cierto es que se debe lavar y saber esterilizar.

Vamos al lavado
1.- Aclare los utensilios y pongalos dentro de un recipiente con agua caliente y detergente para ablandar los restos de leche.

2.- friegue cada chupete con un cepillo pequeño por dentro y por fuera, hasta arrancar cualquier resto de leche. Vigile que el agujero del chupete no quede obstruido, si es preciso ayúdese de una aguja.

3.-Cepille el interior del biberón con una escobilla grande, despegando todo resto de leche adosado a las paredes. Ponga especial atención en la zona del cuello y la rosca de la mamadera.

4.-Enjuague abundantemente cada utensilio lavado bajo el chorro de agua, hasta eliminar todo tipo de detergente.

Consejos prácticos de esterilización
Tipos de esterilización.
Esterilización por calor. La acción del calor mediante la ebullición, la aplicación de vapor de agua o por medio de microondas, siempre que alcance una determinada temperatura y se mantenga durante cierto tiempo, asegura la destrucción o inactivación de todos los microbios. En las tiendas especializadas se encuentran distintos tipos de modelos para este tipo.

Esterilización química en frío: El uso de diversas sustancias químicas- en pastillas o en líquidos- disueltas en agua también permite destruir prácticamente todos los gérmenes.
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